Terapia Miofascial: la técnica y sus indicaciones

¿Qué es la Inducción Miofascial? ¿En qué consiste? ¿Para qué sirve?

Primeramente, decir que nos referimos a lo mismo cuando hablamos de Terapia Miofascial, Inducción Miofascial o Tratamiento Miofascial. Se trata de una téncica manual que actúa sobre el tejido conjuntivo: músculo, ligamento, tendón, etc., porque todo ello, es una continuidad de una misma estructura: la fascia.

¿Cómo se aplica la terapia miofascial?
Las manos del fisioterapeuta se posan encima de la estructura a tratar y se aplica una presión y una tracción determinada. Esta fuerza es la justa para que reaccionen las células del tejido y se produzca un cambio en su estado y su estructura. Este cambio será además, permanente.

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¿Qué nota el paciente durante el tratamiento miofascial?
Una suave presión y ligero calor al principio pero luego, una vez que el tejido responde, puede notar como se ablanda e incluso como se mueven las diferentes estructuras por dentro. No es doloroso y por regla general suele ser agradable. Es cierto que en ocasiones, se puede notar un aumento de tensión justo antes de la relajación profunda.

¿Qué es la fascia?
La fascia es el tejido sobre el que actúa la Inducción Miofascial. Se trata de una red de fibras de colágeno y elastina trenzadas entre ellas que se continúan ininterrumpidamente por todo el cuerpo. Rodean al músculo por fuera pero también a sus vientres musculares y a su vez, a sus fibras musculares, de manera concéntrica, como las matriuskas, esas muñecas rusas.

La misma red que rodea al músculo, se continúa conviertiéndose en tendón y luego en el periostio del hueso.
Esta es la explicación de que una cicatriz (que es puro colágeno) por ejemplo, de apendicitis, pueda estar tensionando y traccionando al hombro izquierdo. Porque son las mismas fibras, las que van desde la cicatriz hasta el pectoral del hombro.

¿Cuál es el mecanismo fisiológico y bioquímico que ocurre en la fascia?
Las células del tejido conectivo (músculo, ligamento, tendón, etc.) tienen unas proteínas en la membrana de sus células, las integrinas, que son sensibles al estímulo de la presión. Estas proteínas, al captar el estímulo, producen una respuesta bioquímica que hace que las células de la fascia, reaccionen y se muevan, “desanudando” esas fibras de colágeno, enmarañadas, en forma de contractura, cicatriz, inflamación,…

¿Para qué dolencias o lesiones está indicada la Terapia Miofascial?
Para todas aquellas lesiones en las que esté implicado el tejido conectivo; lo que viene a ser, casi todo:

-contracturas musculares

-roturas fibrilares

-tendinitis

-adherencias de cicatrices (por muy antiguas que sean)

-trastornos viscerales: hernia de hiato, estreñimiento, colon irritable,…

-trastorno en la fonación y deglución (de la musculatura faríngea)

-cefaleas y migrañas

-dolores de la ATM

Lo que diferencia a la Inducción Miofascial de otras técnicas es que los cambios que provocamos en el colágeno, es decir, en la fascia, son permanentes y duraderos. Esto se debe a una cualidad de este tejido, que cuando se le somete al estímulo adecuado, sufre una modificación perdurable en el tiempo.